RINCONES DE FÚTBOL

Tengo muchas cosas que agradecer a las personas que se han portado muy bien conmigo, pero en realidad a quien más tengo que agradecer es a quienes lo hicieron mal. Aquellos que en su día, a través de la imposición, despertaron en mi persona la INQUIETUD que está siendo la base de mi trabajo.
Los acomodados, en sus poltronas (y con ello quiero decir que en su día pertenecieron al mismo club que gestionan). ¡mirad que paradoja más triste!, precisamente los que saben mejor que nadie lo que siente un NIÑO por los colores de su pueblo, puesto que antes lo fueron. Ellos, los que se encargan de adoptar modelos equivocados anteponiendo sus EGOS y los
RESULTADOS a la verdadera formación.
Es triste que durante un período de 12 años, el que un día fuera niño (jugando en benjamines) pagando religiosamente sus cuotas por entrenar o jugar, vea como cuando llega a su edad adulta (ya terminando su etapa en la base), ya no se cuente con él. No se le permita completar el círculo; un círculo que durante más de la mitad de su vida se ha puesto delante de él
como una utopía o ilusión.
¿Y que me decís de los entrenadores que hemos tenido a esos niños? Pasan los años y no llegan a los primeros equipos y de una forma implícita se nos hace CÓMPLICES de esos fracasos deportivos (y me refiero a ellos así porque no todos pueden llegar). También está claro que como hemos dicho al principio, el ganar, los ascensos, los egos y los objetivos personales, desgraciadamente están por encima de la lógica en el fútbol base.
Por lo tanto gracias, TIRANOS Y LIDERES TÓXICOS, gracias por hacerme dar cuenta que durante 20 años de mi vida me he dedicado a formar jugadores para que, cuando sois vosotros quienes tenéis que apostar por ellos, os ciegue la codicia del éxito y deis prioridad a traer jugadores experimentados de otras localidades (normalmente con una elevada “nomina” que incluso se suelen pagar con subvenciones o dinero público), y casi siempre ya en el ocaso de su carrera.

Evidentemente estoy siendo irónico y sarcástico, e incluso me siento triste como “objeto utilizado”. Llego a la conclusión de que constantemente estamos aprendiendo, y dicho aprendizaje consigue que cada día tenga más claro que en ciertos proyectos inviables, a mí no me van a utilizar más.

T.G.

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